El entrenador del Baloncesto Fuenlabrada ha conseguido algo mucho más importante esta temporada que un trofeo
Esta temporada ha sido una montaña rusa para el Flexicar Fuenlabrada. Una campaña marcada por varios altibajos y en la que, en lo deportivo, a pesar de haber competido en todo, no se ha conseguido ningún trofeo. Sin embargo, se ha cumplido de sobra el objetivo del equipo, que siendo realistas, nunca fue la permanencia, fue la estabilidad y que el aficionado volviese a conectar con el equipo. Esto se ha conseguido y, si se ha conseguido, ha sido gracias a una piedra angular en el proyecto: Iñaki Martín. El técnico ha conseguido conquistar los corazones de los aficionados que han visitado esta temporada el Fernando Martín.
El reto era mayúsculo. Este verano el club venía con un serio problema tras los impagos que se acarrearon en la temporada pasada a sus jugadores. Los problemas llegaron a ser tales que desde fuera se apreciaba cierta incertidumbre sobre la viabilidad del proyecto a pesar de las palabras de “Tranquilidad” de Borja Rúperez, CEO del Baloncesto Fuenlabrada, en el vídeo emitido tras la eliminación de la Final Four. Pero, lo peor estaba todavía por llegar. Debido a esta incertidumbre, la labor de confeccionar una plantilla durante el verano no fue fácil. Esta ardua tarea comenzó con Iñaki Martín, un entrenador “novato” en la categoría y que, a pesar de la breve estancia que tuvo en Valladolid, les mantuvo en la permanencia. A pesar de ello, a falta de tres jornadas se le despidió y fue un entrenador que terminó sin equipo la temporada pasada.
Junto a Eduardo Pascual, director deportivo del Baloncesto Fuenlabrada, el técnico donostiarra pudo conformar una gran plantilla con nombres muy sorprendentes, como el de Vítor Benite. Aunque esta no se cerró hasta prácticamente la primera jornada. Así describió el entrenador la labor realizada con el Director Deportivo en una entrevista al inicio de temporada: “hacer una plantilla de cero es muy fastidiado a la altura que lo hicimos nosotros, pero tenerle como director deportivo facilita muchísimo las cosas, eso que vaya por delante.” A pesar de que Iñaki Martín llega a un proyecto poco estable, el técnico lo estabiliza.
El resultado se trasladó a la pista: un inicio perfecto en octubre con un resultado de 4-0 al inicio de temporada. Este gran inicio sirvió además para que Iñaki recibiera el premio a mejor entrenador de Primera FEB del mes, otorgado por la AEEB. Este gran inicio y estos méritos eran importantes, pero lo más importante ocurrió en las gradas. La afición del Fernando Martín pasó de tener miedo por la viabilidad del proyecto, estar desilusionados por la, presumible, mala temporada del equipo a estar conectados desde el minuto uno, apoyar aún más a los jugadores y volver a recuperar la confianza e ilusión.
No todo iba a ser como los cuentos de hadas. Después de esta gran racha inicial, el Baloncesto Fuenlabrada iba a sufrir el primer bache, pasaron de un récord perfecto a perder cuatro partidos consecutivos en liga, entre ellos el derbi frente a Movistar Estudiantes. Este bache trajo varias bajas: Alex Murphy, que se desvinculó por problemas personales y Cameron Martin abandonaba el proyecto tras un paso sin “pena ni gloria” en el que quedó en entredicho su compromiso con el club tras no disputar varias jornadas por “molestias físicas” a pesar de tener el alta médica. Llegaron también refuerzos, Alex Renfroe, Brooks DeBisschops e Iván Aurrecoechea. Sin embargo, hasta que llegaron a integrarse a la dinámica con el resto de sus compañeros, el equipo llegó a acumular seis derrotas consecutivas. Estas nuevas llegadas le dieron mucho aire al equipo que volvió a remontar, sin embargo, también tenían añadían una complejidad: integrar a los jugadores a los esquemas del equipo y volver a hacer estos esquemas para sacar el máximo potencial de estos. De nuevo, Iñaki Martín solventó estas complejidades y le devolvió la sonrisa a un Fernando Martín en el enfrentamiento ante el Súper Agropal Palencia.
Volvieron las victorias, incluso llegando a la Final Four de la Copa España, un equipo en una gran dinámica. Iván Aurrecoechea fue la estrella tras llegar en un momento personal duro para el jugador que él mismo definía de la siguiente manera: “A Fuenlabrada llegó un chico roto y aquí me han dado la vida, me han resucitado.” Las aguas volvían a calmarse en Fuenlabrada, y todo era gracias al capitán del barco: Iñaki Martín. Pero, y como ya hemos dicho antes, esto no es un cuento de hadas y el baloncesto es caprichoso. El que estaba siendo la superestrella del equipo tuvo que despedirse tras dos breves meses para competir con la selección española de baloncesto 3x3. Sin Iván Aurrecoechea, el equipo de Iñaki Martín se volvió a sumergir en una racha de cuatro derrotas. A pesar de ello, el objetivo principal que se defendía desde la directiva: la permanencia en la categoría, ya estaba conseguida a falta de tres meses para que terminase la temporada regular.
Con este objetivo cumplido, llegó el siguiente objetivo: llegar a los playoffs. El Baloncesto Fuenlabrada se reforzó con Prince Ali y con Augusto Lima antes de que finalizara el mercado. La llegada de ambos jugadores supuso otro cambio en el sistema de juego. De nuevo, Iñaki Martín los consiguió integrar a la perfección en la dinámica y exprimir su talento.Especialmente con Prince Ali, un jugador que desde hace varias temporadas no demostraba regularidad ni su mejor nivel y que en Fuenlabrada lo ha vuelto a conseguir. Con todo ello, se logró lo que era impensable al inicio de temporada, los playoffs. El reto no fue fácil, requirió del mejor nivel de los jugadores, pero una racha de cinco victorias seguidas en el último mes de temporada lo hicieron posible. Esta racha de victorias volvió a darle el premio de mejor entrenador del mes de Primera FEB a Iñaki Martín a ojos de la AEEB, segundo premio para el técnico para cerrar una temporada regular donde hubo complicaciones y marea revuelta, pero donde el capitán del barco mantuvo siempre el timón firme.
A pesar de los reconocimientos individuales del entrenador, Iñaki Martín aprovechó la última rueda de prensa de la temporada para agradecer a su staff y a sus jugadores toda la temporada, afirmando que sin ellos no hubiera sido posible. “En primer lugar, y por eso les he convocado aquí, (...) quiero dar las gracias a todos esos tíos que tengo allí. Obviamente los de la pelotita naranja son los principales artistas, son los jugadores, pero creo que sin este pedazo de cuerpo técnico que me ayuda (...) no hubiésemos llegado a un objetivo que realmente en verano era impensable. Así que muchas gracias a los entrenadores ayudantes, Borja González de Mendoza y David Gallego, delegado Dani Valero, el prepa, que sin él no llegaríamos tan bien a competir como estamos haciéndolo Javi Rubio, con una experiencia brutal, y luego nuestro fisio Fran Ponce.” reconocía el entrenador en la rueda de prensa tras ganar al Cartagena.
La racha final ilusionaba al aficionado fuenlabreño. La temporada de Iñaki Martín y de muchos de los jugadores bajo su mando hacían creer que se podría dar la sorpresa y llegar a la Final Four en Coruña. Sin embargo, el baloncesto no se apiadó del equipo a pesar de la mala suerte en la temporada y llegó una noticia demoledora: Vítor Benite estaba lesionado. La estrella del equipo no pudo jugar los dos primeros partidos en Palencia donde Fuenlabrada sufrió y se fue 0-2 al Fernando Martín.
En casa, el brasileño pudo volver a vestirse de corto, con evidentes molestias, pero volvió a jugar y fue clave para poner la serie 2-2. La serie se fue al quinto partido. La afición estaba eufórica. Tras la última victoria en casa, el Fernando Martín coreaba a todo pulmón: “¡Iñaki, Iñaki!” alabando y reconociendo al artífice de esta gran temporada. Pocas veces un entrenador había generado una conexión tan rápida con la grada del Fernando Martín. El cántico de '¡Iñaki, Iñaki!' tras el cuarto partido de la serie frente a Palencia fue probablemente la imagen que mejor resume la temporada.
El quinto partido en Palencia no se pudo ganar, pesaron mucho las piernas, Benite tuvo muchas molestias y no se pudo poner un broche de oro a la temporada del equipo. Sin embargo, la sensación de los aficionados no fue mala. La gente no estaba triste. La gente estaba animada y contenta. ¿Cómo puede ser que una afición que tanto siente a su equipo no sintiese pena tras caer eliminados?
La respuesta es sencilla: los aficionados del Fuenlabrada estaban contentos porque todas esas críticas, dudas, incertidumbres de la temporada pasada y de un verano muy complicado habían quedado atrás. El Baloncesto Fuenlabrada se había recuperado, el Fernando Martín volvía a sonreír y lo hacían gracias a una gran temporada de los jugadores, pero una temporada que no se entiende sin el capitán del barco: Iñaki Martín.
El técnico ha sabido sobreponerse a todas las dificultades del verano y de la temporada, que no han sido pocas. El futuro del equipo parece prometedor, y parece que esa idea que tanto anhela la afición y directiva de un proyecto a largo plazo se podrá conseguir. Por ello, resulta incomprensible que el club todavía no haya anunciado la renovación de Iñaki Martín ni de ninguno de los jugadores del equipo, que quizás estén esperando la renovación de su entrenador para renovar con el equipo o, en caso contrario, explorar otras opciones. Porque, al final, Iñaki Martín ha conquistado algo por encima de cualquier trofeo: ha conquistado los corazones del aficionado fuenlabreño haciendo que el Fernando Martín vuelva a creer.