La preparación de Serbia para el Eurobasket 2025 se ha visto sacudida por la inesperada preocupación en torno a Vasilije Micic. El base, llamado a ser pieza clave del engranaje de Svetislav Pesic junto a Nikola Jokic y Bogdan Bogdanovic, arrastra problemas físicos que no terminan de remitir
El propio seleccionador reconoció estar “muy preocupado” por la situación: “Con Vasa estamos intentando recuperar su mejor versión, pero no está yendo según lo previsto. Él lo está intentando, está trabajando, pero todavía tiene dolor. A ver cómo va en los próximos días, tendremos que ir tomando decisiones poco a poco”. Una ausencia de Micic sería un golpe durísimo para el equipo que parte como gran favorito al oro, según los power rankings de la FIBA, por delante de Alemania, Francia y Turquía.
El panorama no es el ideal en la concentración serbia. A menos de dos semanas del inicio del torneo, también están lesionados Alen Smailagic y Uros Trifunovic, lo que merma el fondo de armario de una plantilla llamada a la gloria. La presión sobre Serbia es máxima: viene de quedarse en cuartos en 2022, de caer en la final del Mundial 2023 y de lograr el bronce en los Juegos de París 2024 tras una batalla épica con Estados Unidos. El reto es mayor porque, tras un grupo en el que se medirán a Portugal, Estonia, República Checa, Letonia y Turquía, los cruces apuntan hacia rivales de primer nivel como Alemania o Lituania. Pesic lo resume con claridad: “Si soy honesto, lo que más me preocupa es si vamos a poder contar o no con Micic”. Una frase que resume el temor de todo un país que sueña con conquistar por fin el oro europeo.
El propio seleccionador reconoció estar “muy preocupado” por la situación: “Con Vasa estamos intentando recuperar su mejor versión, pero no está yendo según lo previsto. Él lo está intentando, está trabajando, pero todavía tiene dolor. A ver cómo va en los próximos días, tendremos que ir tomando decisiones poco a poco”. Una ausencia de Micic sería un golpe durísimo para el equipo que parte como gran favorito al oro, según los power rankings de la FIBA, por delante de Alemania, Francia y Turquía.
El panorama no es el ideal en la concentración serbia. A menos de dos semanas del inicio del torneo, también están lesionados Alen Smailagic y Uros Trifunovic, lo que merma el fondo de armario de una plantilla llamada a la gloria. La presión sobre Serbia es máxima: viene de quedarse en cuartos en 2022, de caer en la final del Mundial 2023 y de lograr el bronce en los Juegos de París 2024 tras una batalla épica con Estados Unidos. El reto es mayor porque, tras un grupo en el que se medirán a Portugal, Estonia, República Checa, Letonia y Turquía, los cruces apuntan hacia rivales de primer nivel como Alemania o Lituania. Pesic lo resume con claridad: “Si soy honesto, lo que más me preocupa es si vamos a poder contar o no con Micic”. Una frase que resume el temor de todo un país que sueña con conquistar por fin el oro europeo.