El mercado le está bajando el precio a Jonathan Kuminga. El alero congoleño, agente libre desde que los Hawks declinaron su opción de 24,3 millones, buscaba un contrato de entre 25 y 30 millones anuales que a estas alturas nadie le ha puesto encima de la mesa, y sus opciones reales se han reducido a tres destinos: Cleveland Cavaliers, Los Angeles Lakers y Minnesota Timberwolves, según fuentes citadas por Brett Siegel.
Las puertas que se han cerrado
El repaso de descartes explica el embudo. Atlanta llegó a plantearse recuperarlo por el mínimo de veterano, pero los traspasos de Aaron Wiggins y Lu Dort le han cerrado esa vía definitivamente, según explicó Siegel. Sobre los Clippers apenas ha habido rumor. Y el interés de Milwaukee es de última reserva: los Bucks solo irían a por él si fallan sus objetivos preferentes, Peyton Watson y Bennedict Mathurin.
Es la fotografía completa del atasco de los restringidos y sus damnificados: los tres agentes libres con derecho de tanteo bloquean el mercado, y los que, como Kuminga, están libres del todo, esperan a que alguien mueva la primera ficha.
Los tres destinos posibles
Cleveland es el que más ha trabajado la operación. Los Cavaliers llevan dos semanas liberando salario con ese objetivo —primero el traspaso de Schröder a Charlotte, ahora la búsqueda de salida para Max Strus y sus 16,7 millones—, aunque Kuminga compite ahí con Peyton Watson por la misma plaza y el mismo dinero.
Los Lakers lo tienen como objetivo declarado desde julio, cuando ficharon a Ziaire Williams sin renunciar a él. Y Minnesota aparece como la tercera vía, con el atractivo deportivo de un proyecto ganador y la limitación de siempre: poco margen salarial.
Lo que ofrece
Su último curso quedó a medias. Tras el traspaso que lo llevó de Golden State a Atlanta, disputó solo 16 partidos oficiales con los Hawks, con 12,3 puntos, 5,3 rebotes y 2,1 asistencias. A sus 23 años, el número 7 del draft de 2021 sigue siendo una apuesta por el físico y el potencial más que por la producción consolidada, y eso es exactamente lo que el mercado está tasando: nadie paga 25 millones por una promesa que aún no ha terminado de explotar.