La FIBA levanta las restricciones a los deportistas rusos y bielorrusos, pero deja a los equipos en el aire hasta diciembre
La FIBA ha levantado las restricciones que pesaban sobre jugadores, entrenadores y oficiales rusos y bielorrusos, alineándose con la decisión que tomó en julio el Comité Olímpico Internacional. La medida es de aplicación inmediata, pero deja fuera lo más relevante: la reincorporación de selecciones nacionales y clubes queda aplazada hasta la reunión de la Junta Central del organismo en diciembre de 2026.
Qué cambia desde hoy y qué no
Con efecto inmediato, jugadores, entrenadores, árbitros, comisionados y demás personal de ambos países pueden ser inscritos en cualquier competición de la FIBA, tanto de baloncesto como de 3x3. Es la vía individual, y está abierta.
La colectiva, no. Para las selecciones y los clubes, el organismo alega desafíos logísticos y de seguridad que quiere abordar en coordinación con el COI y otras federaciones internacionales, además de la necesidad de establecer un programa antidopaje adecuado. Todo eso se resolverá en diciembre.
La distinción no es un tecnicismo. Un jugador ruso podía ya competir en clubes de otros países; lo que estaba vetado era su presencia con la camiseta nacional. Que se levante la restricción individual sin abrir la puerta a las selecciones deja una situación intermedia que apenas cambia la fotografía real a corto plazo.
El contexto: la decisión del COI
El movimiento llega después de que el COI levantara provisionalmente el 7 de julio la suspensión del Comité Olímpico Ruso, impuesta el 12 de octubre de 2023, una vez eliminadas de su estructura las organizaciones deportivas regionales de territorios ucranianos. Con esa decisión, las recomendaciones previas del COI sobre restricciones a atletas rusos dejaron de ser aplicables, aunque la última palabra corresponde a cada federación internacional y a cada organizador de competición.
El COI ha reiterado su condena a la invasión rusa de Ucrania y su solidaridad con la comunidad olímpica ucraniana. Queda sin resolver, además, si los deportistas rusos podrán competir bajo su bandera, himno y símbolos nacionales en los Juegos Olímpicos.
Lo que está en juego en diciembre
La decisión de diciembre tiene consecuencias concretas para el baloncesto europeo. Si las selecciones vuelven, habrá que resolver cómo se reincorporan a unas competiciones cuyos procesos clasificatorios ya están en marcha —el camino al Mundial de Catar 2027 está en su segunda fase— y qué ocurre con los grupos y calendarios ya fijados.
En el terreno de clubes, la vuelta de los equipos rusos afectaría directamente a la EuroLeague, la EuroCup y la Basketball Champions League, donde el CSKA, el Zenit o el UNICS Kazán fueron habituales hasta 2022. Ese último nombre resulta especialmente relevante aquí: el UNICS ha fichado este verano a Ángel Delgado, internacional dominicano, lo que da idea de que la liga rusa sigue moviéndose en el mercado internacional pese al aislamiento competitivo.
Es previsible, además, que la decisión genere fricción. La postura de las federaciones del este de Europa y de los clubes ucranianos no ha cambiado, y cualquier reincorporación de equipos abrirá un debate que la FIBA ha preferido posponer seis meses.