LeBron James ya se ha puesto la camiseta de los Philadelphia 76ers. Lo hizo en el Media Day, después de haberse perdido los entrenamientos voluntarios, y con una frase que resume su llegada: "No he dejado a mi familia para perder en segunda ronda".
Una franquicia estancada desde 2001
La declaración tiene contexto preciso. Los Sixers no disputan unas finales de conferencia desde 2001, cuando Allen Iverson los llevó hasta las Finales de la NBA. Veinticinco años después, el techo del club se ha convertido en una barrera que ningún proyecto ha logrado superar.
LeBron llega, además, dejando a su familia en Los Ángeles. De ahí el peso de esa frase.
Completó la idea con otra declaración: "Debemos estar cómodos con la incomodidad. Es la única forma de aspirar a ser grande. Tienes que estar enamorado de la incomodidad. Y tenemos un gran equipo para conseguirlo".
Cinco equipos sobre la mesa
El momento más revelador de la comparecencia llegó cuando detalló que barajó cinco destinos. Entre ellos, los New York Knicks, a los que descartó por un motivo llamativo: venían de ser campeones.
"Tenía visualizado jugar en el Madison Square Garden y terminar allí mi carrera. Es el estadio número uno en el mundo como jugador de baloncesto", reconoció.
Es decir, prefirió el reto de levantar a una franquicia estancada antes que sumarse a un proyecto ya ganador.
Maxey, el argumento
Sobre por qué eligió Philadelphia, volvió al mismo motivo que ya había apuntado: su relación con Tyrese Maxey. También dedicó palabras a la afición de la ciudad, extendiéndolas al resto de sus equipos deportivos.
Dónde va a vivir
Se le preguntó por el rumor que circulaba este verano: que residiría en Nueva York la mayor parte de la temporada y se desplazaría cada día en helicóptero para entrenar.
Su respuesta fue ambigua. Dijo que vivirá "en ambas" ciudades y que tendrá "múltiples residencias".
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