Orlando volvió a ser territorio hostil para Golden State. Esta vez no hubo explosión histórica de Stephen Curry que pudiera rescatar a unos Warriors que vivieron a tirones. Orlando firmó una noche coral —seis jugadores por encima de los 13 puntos— y se quedó con un 121-113 que refuerza su buen momento de forma: cuatro victorias en los últimos cinco encuentros.
Desmond Bane fue el jugador que marcó el tono competitivo. Sus 23 puntos y cinco robos dieron filo a la defensa local, mientras que Anthony Black, entrando desde el banquillo, añadió 21 puntos que sostuvieron a Orlando cuando el duelo amagaba con romperse. También respondieron Franz Wagner (18 puntos, 8 rebotes), Wendell Carter Jr. (17 y 12), Tristan da Silva (15) y Jalen Suggs (13 puntos y 8 asistencias). Un reparto de responsabilidades que compensó los arreones de las dos figuras visitantes.
Porque Curry volvió a producir números de élite —34 puntos y 9 asistencias— y Jimmy Butler le acompañó con 33 puntos, pero Golden State jamás logró sentirse dueño del partido. Su arranque desde el perímetro fue demoledor (5 triples en 6 intentos), aunque el caudal se secó rápido: cerraron la noche con un 8/30 posterior. Orlando tampoco brilló desde fuera (8/32), pero su 50,6% global acabó marcando diferencias.
El choque tuvo un primer giro antes del descanso. Los Magic navegaban con una ventaja de 15 puntos, hasta que Curry activó su modo francotirador: tres triples y dos tiros libres en los últimos cuatro minutos para comprimir la distancia hasta el 67-60 del intermedio. Parecía que el base podía repetir una actuación a la altura de sus recientes exhibiciones —56 puntos en Orlando en febrero, además de los 49 y 46 que sumó la semana pasada—.
Pero la segunda parte tomó otro camino. Curry anotó una penetración que dejó a su equipo a diez puntos en el tramo final del tercer cuarto… y a partir de ahí, silencio absoluto. Casi 12 minutos sin anotar, una pausa que Orlando aprovechó para abrir brecha y colocarse 115-101 antes de que el propio Curry rompiera la sequía con un triple a falta de 3:44.
Ni siquiera ese destello bastó. El esfuerzo colectivo de los Magic blindó el cierre y neutralizó cualquier intento de remontada.
En el apartado de bajas, Golden State volvió a estar sin Jonathan Kuminga, fuera por tercer partido consecutivo debido a una lesión de rodilla, mientras que Orlando tampoco pudo contar por tercer encuentro seguido con Paolo Banchero, ausente por una distensión en la ingle.