Mihajlo Andrić, primeras señales de un jugador que pide quedarse
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Mihajlo Andrić, primeras señales de un jugador que pide quedarse

Mihajlo Andrić apenas lleva dos partidos con el Río Breogán, pero su impacto inicial ha bastado para que en Lugo empiece a hablarse de continuidad. Llegó a finales de septiembre con un contrato temporal —una apuesta prudente del club para reforzar la rotación exterior e interior—, y en apenas un puñado de minutos ha mostrado lo suficiente como para ganarse la atención de cuerpo técnico y aficionados.

El alero serbio, de 31 años y 2,02 m de altura, no necesitó mucho tiempo para dejar su sello. En su debut, ofreció solidez táctica y un tiro exterior que enseguida amplió las opciones ofensivas del equipo. Y en Zaragoza, su actuación fue más que un simple apoyo: dos triples suyos abrieron el camino en un momento en que el Breogán necesitaba aire, demostrando que puede aportar en contextos de máxima tensión.

Andrić no ha llegado para monopolizar el balón ni para firmar estadísticas deslumbrantes. Su valor está en la lectura del juego, en la capacidad para posicionarse bien, en entender cuándo lanzar y cuándo dar continuidad a la jugada. En apenas un par de partidos ha mostrado cómo ser útil sin forzar, cómo encajar en un sistema y cómo elevar el rendimiento colectivo con pequeños detalles.