Indiana Pacers continúa ajustando las piezas de su plantilla con la vista puesta en el arranque de la pretemporada. A escasos días del inicio, la franquicia ha cerrado la llegada de Monte Morris, quien se incorpora con un contrato de un año, según adelantó Shams Charania (ESPN). La idea es clara: añadir consistencia y profundidad a un backcourt que llega tocado tras la lesión de Tyrese Haliburton, cuya ausencia marcará toda la temporada.
Para Rick Carlisle, la operación resulta lógica. Con la baja prolongada de su base estrella, era indispensable sumar a alguien capaz de asumir minutos y evitar que el equipo se resienta si llegan más contratiempos. Morris encaja en ese perfil: un guard experimentado, acostumbrado a moverse entre la titularidad ocasional y el rol de revulsivo desde el banquillo.
Su nombre está lejos del brillo de otras incorporaciones, en parte porque sus últimas campañas no han sido las mejores. Forjado en Denver, donde se ganó fama como base suplente fiable —ordenado en la distribución y con buena selección de tiro—, su carrera perdió continuidad después. En apenas tres temporadas pasó por cuatro franquicias distintas, sin lograr estabilidad. La más reciente, en Phoenix Suns, dejó promedios de 5,2 puntos y 1,6 asistencias por partido.