El OAKA abrió la temporada europea con victoria local. Panathinaikos cumplió en su estreno en la EuroLeague al imponerse al Bayern Múnich por 87-79, un marcador que refleja bien lo sucedido: dominio ateniense de principio a fin, con la diferencia siempre bajo control, y un rival que peleó hasta el último minuto pero sin opciones reales de voltear el resultado.
Desde el salto inicial, los de Atenas marcaron el ritmo. Con Kendrick Nunn inspirado en la anotación, encontraron pronto la fórmula para abrir brecha. El base estadounidense se convirtió en el gran referente ofensivo, terminando con 21 puntos en su debut europeo.
Junto a él, Rogkavopoulos (15) aportó energía y acierto desde el perímetro, mientras que Omer Yurtseven (14) dio solidez interior. Ese reparto de protagonismo permitió a Panathinaikos moverse con comodidad, mantener ventajas estables y sostener el empuje del Bayern cada vez que intentaba acercarse.
El equipo alemán, sin embargo, nunca bajó los brazos. Con un Xavier Rathan-Mayes muy completo (18 puntos y 8 asistencias), el Bayern trató de engancharse al partido en la segunda mitad.
Cada arreón visitante era respondido con temple por los griegos, que nunca dejaron que la renta bajara de una distancia de seguridad.
En los compases finales, el ambiente del OAKA volvió a empujar y Panathinaikos cerró el choque sin apuros.