Phoenix resiste los 40 de Edwards y frena la racha de Minnesota en un final de alta tensión, 108-105
La explosión ofensiva de Anthony Edwards, una de esas noches en las que parece imposible contenerlo, no bastó para sostener la mejor racha de los Timberwolves en semanas. Los Phoenix Suns, más equilibrados y aferrados a cada posesión caliente, cerraron el duelo con un 108-105 que puso punto final a las cinco victorias consecutivas del equipo local.
El pilar del triunfo fue Mark Williams, sólido y oportuno en cada toque: 22 puntos, 7 rebotes y una presencia interior que sostuvo a los Suns cuando el partido amenazaba con romperse. A su alrededor, Phoenix encontró la producción complementaria necesaria. Collin Gillespie sumó 19 puntos, Dillon Brooks añadió 18, y ese trío equilibró el impacto devastador de Edwards, autor de 40 puntos con un asombroso 15/21 en tiros.
La visita encaraba este encuentro como su último ensayo antes de viajar a Oklahoma City, líder de la liga, para disputar los cuartos de final de la NBA Cup. Y lo hizo sin la agitación del precedente directo entre ambos: aquel 114-113 del 21 de noviembre en Arizona, donde los Suns remontaron en el último minuto una desventaja de ocho puntos, algo que nadie lograba en tiempo reglamentario desde enero de 2022. Esta vez la historia no precisó milagros.
Minnesota llegó con fuerza, pero no con la misma profundidad de otros días. Julius Randle aportó 21 puntos, pero el resto del núcleo se quedó muy lejos de su mejor versión: Naz Reid, desacertadísimo, cerró con 2/12, mientras que Jaden McDaniels y Donte DiVincenzo combinaron un pobre 1/7 cada uno. Esa falta de acompañamiento amplificó el peso de cada posesión en un partido ajustado.
El choque dio un giro inesperado en el tercer cuarto: Rudy Gobert, hasta entonces firme con 15 puntos y 8 rebotes, fue expulsado por una falta flagrante, un golpe que dejó a los Wolves sin su referencia defensiva en el tramo en el que el duelo empezaba a tensarse.
Phoenix lo aprovechó con determinación. Con el marcador igualado (84-84) al inicio del último periodo, los Suns encadenaron un parcial de 14-3 que abrió una brecha de 98-87, el tipo de estirón que obliga a remar contrarreloj. Minnesota respondió como pudo, empujada por Edwards, y consiguió reconstruir opciones reales de empatar.
La gran oportunidad llegó a 3.7 segundos del final: McDaniels encontró un triple liberado desde la derecha. Lo lanzó con firmeza, pero la pelota no entró. Y con ese fallo se apagó la última esperanza de prolongar la racha.
Phoenix, que nunca estuvo más de dos puntos por detrás durante la noche, se marchó de Minneapolis con una victoria trabajada y una defensa firme cuando más se necesitaba. La siguiente parada, ya con el billete para la NBA Cup en juego, será otra prueba de nivel.