Porter impone su ley en Chicago: doble-doble y un Brooklyn que por fin encadena victorias, 113-103
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Porter impone su ley en Chicago: doble-doble y un Brooklyn que por fin encadena victorias, 113-103

La noche trajo un respiro a los Nets y otro recordatorio de la importancia de Michael Porter Jr. El alero volvió a erigirse en referencia ofensiva, firmando 33 puntos y 10 rebotes para sostener a Brooklyn en su primera racha positiva del curso: un 113-103 que doblegó a unos Bulls diezmados y hundidos en su quinta derrota consecutiva.

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Porter llegó a la cita tras un tope personal de temporada —35 puntos ante Charlotte el lunes— y prolongó su impulso en Chicago. Clavó cuatro de sus cinco triples tras el descanso, justo cuando el partido reclamaba liderazgo y cuando los Bulls habían reducido la diferencia a cinco unidades. Su respuesta dio oxígeno a los Nets, que al fin pudieron mirar su balance sin la sensación de caída libre: ahora son 5-16.

No fue un esfuerzo en solitario. Noah Clowney apareció con 20 puntos, 18 de ellos en la segunda mitad, mientras Nic Claxton volvió a demostrar que su impacto va más allá de las cifras clásicas: 14 puntos, nueve asistencias y ocho rebotes, una línea que rozó el triple-doble y que reflejó su influencia silenciosa.

Chicago, en cambio, volvió a toparse con la realidad de su enfermería. Sin siete jugadores —entre ellos el novato Noa Essengue, número 12 del último Draft y ahora fuera para toda la temporada tras decidir pasar por el quirófano— los Bulls jugaron con rotación parcheada y un esfuerzo defensivo insuficiente.

Josh Giddey salvó algo de dignidad competitiva con un triple-doble monumental: 28 puntos, 11 rebotes y 11 asistencias, el quinto que firma este curso. Nikola Vučević añadió 16 tantos y 11 rebotes, y Ayo Dosunmu completó con otros 16, pero todo ello no alcanzó para enmascarar cifras tóxicas: 42,2% de acierto y 16 pérdidas.

En un United Center que buscaba motivos para creer, el contraste fue evidente. Chicago recortó distancias, tensó el marcador y amagó con el regreso, pero cada vez que la ola crecía Porter aplicaba un freno. El resultado fue un triunfo que no solo suma —también da a Brooklyn algo que no había tenido este año: la sensación de que puede encadenar pasos hacia adelante.