Previa NBA 2025/26: Houston Rockets
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Previa NBA 2025/26: Houston Rockets

Hace apenas dos temporadas, los Rockets vagaban por el fondo del Oeste con apenas 22 victorias. Hoy, tras una progresión meteórica que los llevó a ser segundos de conferencia con un 52-30 el pasado curso, Houston afronta la 2025-26 con una nueva dimensión: la presencia de Kevin Durant.

La eliminación a manos de Golden State en una primera ronda que dolió más de lo esperado fue el detonante. La directiva, convencida de que el proyecto necesitaba un golpe definitivo, se lanzó a un traspaso histórico a siete bandas para traer a Durant y Clint Capela, sacrificando a Dillon Brooks, Jalen Green y Cam Whitmore, entre otros.

El resultado: un vestuario que combina juventud con experiencia. El núcleo joven sigue intacto, con Sengun como cerebro ofensivo, Amen Thompson como pieza diferencial atrás y Jabari Smith Jr. como ala versátil en ambos costados. A ellos se suma Reed Sheppard, que afronta un papel cada vez mayor. La plantilla se completa con veteranos de peso: Fred VanVleet y Steven Adams continúan, mientras que Dorian Finney-Smith y Josh Okogie añaden fiabilidad defensiva.

Durant, que encarará su temporada número 18, llega como lo que siempre ha sido: un anotador imparable. A sus 37 años sigue instalado en la élite, con promedios de top-6 en anotación en las dos últimas campañas. La pregunta es si su presencia encajará en un sistema que había prosperado a base de circulación de balón y equilibrio de roles. Como apuntan algunas voces críticas, convertir a Houston en un equipo centrado en aclarados para Durant podría tensionar esa química.

Pero el otro lado de la moneda es evidente: el techo del equipo cambia por completo. Con Thompson convertido en un espectáculo físico y defensivo –único jugador en la NBA en promediar al menos 1,3 tapones y 1,3 robos en 2024-25– y un Durant todavía capaz de decidir series por sí mismo, Houston se coloca de inmediato en el grupo de aspirantes serios.

Houston ya no juega para aprender ni para crecer: juega para ganar. Y con Durant vestido de rojo, la ambición es tan grande como el riesgo.