Los Minnesota Timberwolves inician la campaña 2025-26 con el objetivo de transformar la ilusión en realidad y superar la barrera que los ha detenido en los dos últimos cursos: las Finales del Oeste. Tras un arranque titubeante en la pasada temporada, el equipo de Chris Finch encontró su mejor versión en primavera y enlazó una racha de 17-4 que lo catapultó hasta el sexto puesto. Desde ahí, firmó las mejores actuaciones de playoffs en la historia reciente de la franquicia, eliminando a Lakers y Warriors antes de caer ante Oklahoma City.
El liderazgo indiscutible recae en Anthony Edwards, convertido ya en una superestrella ofensiva. Sus 27,6 puntos de media, con un 39,5% desde el triple, lo situaron como uno de los máximos anotadores de toda la liga y consolidaron su candidatura futura al MVP. A su lado, Julius Randle se adaptó con eficacia y en playoffs brilló con 21,7 tantos por noche; Jaden McDaniels dio un salto cualitativo como jugador de dos vías; y Rudy Gobert mantuvo su papel como ancla defensiva. Naz Reid y Donte DiVincenzo completan un bloque sólido que garantiza puntos y energía en ambos lados de la cancha.
La plantilla 2025/26 se mantiene prácticamente intacta. Edwards volverá a estar acompañado en el perímetro por McDaniels, DiVincenzo y veteranos como Joe Ingles, mientras que Bones Hyland añade dinamismo desde la rotación exterior. En el frontcourt, Gobert y Randle dominan la pintura con el respaldo de Reid, a los que se suman dos caras nuevas: Johnny Juzang, llamado a aportar tiro y profundidad en las alas, y el francés Joan Beringer, número 17 del Draft, un pívot de 2,11 m que llega desde Cedevita Olimpija para crecer a la sombra de Gobert.
Con todas sus piezas principales renovadas y en plena madurez competitiva, Minnesota confía en que la continuidad sea su mejor aliada. Edwards emerge como la gran referencia y su capacidad de seguir elevando su techo marcará hasta dónde puede llegar la franquicia. Los Wolves ya han probado el sabor de las Finales de Conferencia; ahora, en un Oeste feroz, buscan derribar definitivamente la última puerta hacia las Finales de la NBA.