En sus primeros 34 años de historia, los Timberwolves ganaron dos series de playoffs. En los tres últimos han ganado cinco. El problema es que siempre se quedan a las puertas: dos finales del Oeste seguidas y, la primavera pasada, unas semifinales en las que los Spurs les pasaron por encima. Tim Connelly ha respondido como acostumbra, con un movimiento de los que cambian un equipo: LaMelo Ball ya es jugador de Minnesota.
De dónde vienen: 49 victorias y un tope llamado San Antonio
La temporada 2025-26 fue sólida sin llegar a brillante. Los Wolves terminaron 49-33, sextos del Oeste, por segundo año seguido con el mismo balance. Anthony Edwards firmó la mejor temporada anotadora de su carrera, con 28,8 puntos de media en 61 partidos. En primera ronda eliminaron a los Nuggets de Jokic en seis partidos.
En semifinales esperaban los Spurs. Minnesota ganó el primer partido en San Antonio (102-104), y a partir de ahí se vino abajo. Encajó la peor derrota de su historia en playoffs en el segundo (133-95), y de las cuatro derrotas de la serie, tres fueron por 29 puntos o más. Edwards jugó tocado de la rodilla y Donte DiVincenzo se perdió la serie por una rotura del tendón de Aquiles. El 2-4 final dejó claro cuánto le falta al equipo para ser aspirante de verdad.
El verano: LaMelo, a cualquier precio
La operación del verano llegó en junio. Minnesota se hizo con LaMelo Ball, de 25 años y elegido en el mismo draft que Edwards, en un traspaso a varias bandas. A cambio entregó a Naz Reid, una primera ronda de 2033 sin protección, tres intercambios de primeras rondas y tres segundas a Charlotte. Julius Randle salió hacia Brooklyn en la misma operación. Ball viene de promediar 20,1 puntos y 7,1 asistencias y de llevar a los Hornets de 19 a 44 victorias.
Faltaba cubrir el puesto de ala-pívot. Connelly llegó a soñar con LeBron James, que eligió Philadelphia, y la solución acabó siendo Jonathan Kuminga. Tras 94 llamadas del director general, Matt Lloyd, y con Edwards como principal reclutador, el congoleño eligió Minnesota con un contrato corto: dos años y 13 millones, con opción de jugador. Rechazó así una oferta más larga de los Lakers.
Para la rotación interior llegó Trey Lyles, por el mínimo de veterano tras su año en el Real Madrid. Fue el máximo anotador del equipo blanco en la EuroLeague, con 13,5 puntos en 42 partidos, y llegó a la final de Atenas. Ayo Dosunmu renovó por cinco años y 112 millones. Salen Mike Conley, Kyle Anderson, Joe Ingles y Julian Phillips.
La rotación
El quinteto está decidido: Ball, Edwards, Jaden McDaniels, Kuminga y Rudy Gobert. La gran novedad es el reparto del balón. NBA.com da un dato revelador: Edwards metió el 49,6% de sus triples tras recibir, el mejor porcentaje de toda la liga, frente a un 35,3% cuando tira tras bote. Aun así, solo el 27% de sus triples llegaron sin botar. Ball llega precisamente para eso, para quitarle el balón de las manos y darle tiros más fáciles.
Desde el banquillo, Chris Finch contará con Dosunmu, Terrence Shannon Jr., Jaylen Clark, Cody Williams y Lyles como interior que abre el campo. DiVincenzo sigue de baja por el Aquiles.
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Las preguntas del curso
La primera es el encaje entre Ball y Edwards. Los dos necesitan el balón, y Ball tiene fama de tomar decisiones arriesgadas. Si el reparto funciona, Minnesota tendrá una de las parejas exteriores más peligrosas de la liga, y Edwards podría pelear por su primer título de máximo anotador. Si no, el equipo habrá entregado mucho futuro a cambio de un problema.
La segunda es la salud de Ball. En sus tres temporadas anteriores al último curso jugó solo 105 partidos en total. El curso pasado se mantuvo sano, pero la duda sigue ahí.
La tercera es Kuminga. Llega para defender y rebotear en el cuatro, pero a la vez se juega su próximo contrato, y querrá lucirse en ataque. Cómo resuelva esa tensión marcará su año.
Por último, el precio pagado: Minnesota ha comprometido elecciones de draft hasta 2033 y ya no tiene mucho más que ofrecer en el mercado. Este proyecto tiene que funcionar ahora.
El calendario: fechas marcadas
El estreno es de los que se marcan en rojo: el 21 de octubre en Miami, ante el Giannis Antetokounmpo de los Heat, con debut de las dos grandes incorporaciones del verano. El 31 de octubre visitan a los Spurs, y el 27 de diciembre llega el regreso de Kuminga a la pista de los Warriors. El 31 de diciembre reciben a los Nuggets, y el 29 de enero llega la noche de Naz Reid: los Hornets visitan Minneapolis con el pívot de vuelta y Ball enfrente.
El pronóstico de Piratas
Minnesota tiene el quinteto más atlético de la era Edwards y una pareja exterior con techo de candidato. A la vez, es el equipo que más riesgo ha asumido en el Oeste, con mucho futuro hipotecado y dudas sobre el encaje. Nuestra apuesta: entre 50 y 54 victorias, puesto entre los cuatro primeros del Oeste y la final de conferencia como objetivo realista. Para llegar a junio, tendrá que superar a San Antonio u Oklahoma City, y ahí el equipo aún no ha demostrado estar a ese nivel.