Edwards manda en casa y Minnesota rompe el hechizo ante Towns y los Knicks, 104-115
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Edwards manda en casa y Minnesota rompe el hechizo ante Towns y los Knicks, 104-115

El duelo tenía carga emocional y terminó resolviéndose desde el talento y el carácter. Anthony Edwards asumió el foco con 38 puntos y lideró a los Minnesota Timberwolves en una victoria por 115-104 sobre los New York Knicks, la primera de Minnesota frente a Karl-Anthony Towns desde su salida del equipo.

Edwards fue el hilo conductor de un triunfo trabajado, especialmente en los momentos en los que el partido amenazó con inclinarse. Minnesota, que mejora su balance a 20-10 y suma ya 10 victorias en sus últimos 12 encuentros, encontró también un impulso decisivo en el último cuarto a través de Julius Randle, autor de 17 de sus 25 puntos en ese tramo final. Rudy Gobert completó el cuadro con 11 puntos, 16 rebotes y una protección del aro constante que sostuvo al equipo cuando el partido se apretó.

En el otro lado, Towns protagonizó su regreso más productivo al Target Center con una actuación ofensiva descomunal. El pívot firmó 40 puntos —su tope de la temporada— antes de quedar eliminado por faltas en el último minuto. Con la baja de Jalen Brunson, que descansó por molestias en el tobillo, los Knicks cargaron el peso del ataque sobre él. Tyler Kolek ocupó el puesto de base titular y respondió con 20 puntos, 11 rebotes y ocho asistencias en una noche de gran exigencia.

La ausencia de Brunson se sumó a las de O.G. Anunoby, Miles McBride y Landry Shamet, todas ellas por lesión, dejando a Nueva York con una rotación exterior muy limitada y obligando a Towns a asumir prácticamente cada posesión decisiva. No era la primera vez que el reencuentro tenía peso simbólico: un año atrás, Towns había firmado 32 puntos y 20 rebotes en el mismo escenario en una victoria clara de los Knicks, mientras que el cruce posterior en Nueva York cayó del lado de Minnesota. Esta temporada, el interior ya había castigado a su exequipo con 15 puntos en el triunfo neoyorquino en el Madison Square Garden.

El partido también removió emociones en Randle y Donte DiVincenzo, piezas incluidas en el traspaso que llevó a Towns al Este. Randle, especialmente, se encendió en el tramo decisivo: celebró canastas duras, conectó con el público y ayudó a los Wolves a recomponerse después de haber dejado escapar una ventaja de 16 puntos. Minnesota volvió a estirar la renta hasta los 17 en el último cuarto y ya no miró atrás.

Edwards puso la firma definitiva y Minnesota cerró una noche especial: victoria sólida, racha en alza y, por primera vez, un triunfo frente a Karl-Anthony Towns que dejó claro que este cruce ya pertenece al presente… y no al pasado.