Por segunda vez en apenas diez días, los San Antonio Spurs encontraron la fórmula para desactivar al Oklahoma City Thunder. Esta vez no hubo final apretado: San Antonio aceleró tras el descanso y firmó un contundente 130-110, encadenando su séptima victoria consecutiva y confirmando que el pulso entre los dos mejores equipos del Oeste tiene acento texano en este tramo de la temporada.
El liderazgo ofensivo recayó en Keldon Johnson, autor de 25 puntos, y en Stephon Castle, que añadió 24 para sostener el ritmo alto impuesto por los locales. San Antonio, que ha ganado 14 de sus últimos 17 partidos, se afianza así en la segunda plaza del Oeste y refuerza su candidatura ante un rival directo.
La noche tuvo también un componente simbólico con Victor Wembanyama. El pívot francés, que había sido rebajado a questionable el lunes, volvió a pisar la pista y terminó con 12 puntos. Su histórica racha de 101 partidos consecutivos con al menos un tapón llegó a su fin, pero su mera presencia fue celebrada por los Spurs tras haber enlazado doce encuentros ausente por una distensión en la pantorrilla izquierda. Wembanyama volvió a salir desde el banquillo por sexto partido seguido y dejó una de las acciones clave del último cuarto: un triple de 26 pies sobre Alex Caruso que elevó la ventaja a 98-86.
Oklahoma City resistió mientras pudo. Shai Gilgeous-Alexander lideró a los visitantes con 33 puntos y Jalen Williams aportó 17, pero el Thunder no encontró continuidad defensiva cuando el partido se rompió. Desde su espectacular inicio de temporada (24-1), los campeones han perdido tres de sus últimos cinco encuentros, y esta fue, con diferencia, la derrota más amplia del curso tras caídas previas por márgenes mínimos.
El encuentro fue intenso durante más de dos cuartos. Hubo 15 cambios de liderazgo y 13 empates antes de que San Antonio encontrara el punto de inflexión al final del tercer periodo. Ahí emergieron Wembanyama y el rookie Dylan Harper, cuya aportación no se midió en puntos —solo anotó cuatro—, sino en control: firmó máximos de temporada con 10 asistencias y cinco robos, dando fluidez y energía a un equipo que empezó a marcar diferencias.
El despegue definitivo llegó ya en el último cuarto. Tras el triple lejano de Wembanyama, el francés volvió a ser decisivo asistiendo a Castle para otro lanzamiento exterior que colocó el 101-88. A partir de ahí, los Spurs gestionaron la ventaja sin sobresaltos y cerraron una victoria de peso ante un rival al que ya habían derrotado 111-109 en la semifinal de la NBA Cup el 13 de diciembre en Las Vegas.
La rivalidad inmediata no tendrá descanso. Spurs y Thunder volverán a verse las caras este jueves en Oklahoma City para cerrar el home-and-home. Por ahora, el mensaje es claro: San Antonio no solo compite con la élite del Oeste, también sabe cómo imponerse cuando el nivel sube al máximo.