Paseando entre las estatuas que cuentan la historia de los Angeles Lakers
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Paseando entre las estatuas que cuentan la historia de los Angeles Lakers

Hay un momento previo a cada partido en el Crypto.com Arena que no aparece en los boxscores ni en los resúmenes televisivos. Ocurre fuera, en la Star Plaza, cuando los aficionados se detienen, hacen fotos, tocan el bronce o simplemente guardan silencio frente a las estatuas. Allí no se habla de sistemas ni de quintetos: se habla de memoria.

Ese espacio exterior funciona como un museo sin techo en el que la historia de los Los Angeles Lakers queda fijada para siempre. No es casualidad que tantas generaciones distintas coincidan allí antes de entrar al pabellón. Cada estatua es una época, una forma de jugar, una manera de entender la franquicia.

Kobe Bryant, el centro emocional del recinto

La estatua más reciente y, a la vez, la que ejerce de eje simbólico es la de Kobe Bryant, inaugurada el 9 de febrero de 2024. No representa una acción concreta de juego, sino una actitud: el dedo levantado, la mirada firme, la sensación de desafío permanente. En su base aparece grabada una referencia directa al partido de 81 puntos, como recordatorio de que lo imposible también puede documentarse.

Kobe no está allí solo por sus cinco anillos, sus MVP o su longevidad con una sola camiseta. Está porque su figura terminó definiendo una era entera de los Lakers, desde finales de los noventa hasta bien entrada la década de 2010. Su ingreso en el Hall of Fame en 2023 cerró el círculo que su fallecimiento en 2020 había dejado abruptamente abierto.

Showtime, músculo y dominio interior

Unos metros más allá, el tiempo retrocede. Magic Johnson fue el primero en convertir el exterior del pabellón en un lugar de culto cuando su estatua se instaló en 2004. Magic simboliza el nacimiento del Showtime, el baloncesto entendido como espectáculo colectivo y sonrisa permanente, una etapa que cambió para siempre la percepción global de la NBA.

La transición hacia el poder físico llega con Shaquille O’Neal, inmortalizado colgándose del aro en una de las esculturas más reconocibles del entorno. No hay sutileza en esa imagen porque no la hubo en su juego: dominio, intimidación y una sensación constante de inevitabilidad durante los años del triplete angelino.

El recorrido continúa con Kareem Abdul-Jabbar, cuya estatua recuerda que la grandeza también puede ser sostenida en el tiempo. Su skyhook, su longevidad y su impacto estadístico convierten su figura en un puente entre generaciones muy distintas de aficionados.

Los cimientos de la franquicia

No toda la historia de los Lakers se explica desde los campeonatos. Jerry West, presente en forma de estatua desde 2011, representa tanto al jugador legendario como al icono que terminó dando forma al logo de la NBA. Su figura conecta la franquicia con los orígenes modernos de la liga.

A su lado aparece Elgin Baylor, cuya estatua recuerda una etapa de brillantez individual en años de frustración colectiva. Baylor fue grande incluso cuando los títulos no llegaban, y ese matiz también forma parte del relato de los Lakers.

La voz que lo contó todo

Entre tanto talento sobre la pista, hay un nombre que nunca jugó un minuto y aun así es imprescindible: Chick Hearn. Su estatua no celebra canastas, sino palabras. Durante más de cuatro décadas puso voz a la franquicia, creó un lenguaje propio para el baloncesto y acompañó a generaciones enteras desde la radio y la televisión. Que tenga su lugar junto a las estrellas dice mucho de cómo se entiende el legado en Los Ángeles.

El memorial que rompe la lógica deportiva

La última incorporación no responde a estadísticas ni a títulos. El memorial dedicado a Kobe y su hija Gianna, instalado en agosto de 2024, muestra a ambos sentados, tranquilos, casi ajenos al ruido del pabellón. Es una imagen íntima, pensada más para el recogimiento que para la celebración. Su presencia recuerda que, más allá del espectáculo, el deporte también es vínculo, familia y pérdida.

Un espacio en construcción permanente

Hoy, el entorno del Crypto.com Arena suma trece estatuas, pero no es un proyecto cerrado. Ya existen planes para nuevas incorporaciones, entre ellas otra dedicada a Kobe Bryant con el dorsal 24 y una futura estatua de Pat Riley, figura clave tanto en la pista como desde el banquillo.

Porque si algo define a este lugar es que no mira solo al pasado. La Star Plaza no congela la historia de los Lakers: la ordena, la explica y la deja lista para seguir creciendo.